Nuestros derechos no son moneda de cambio electoral

Nuestros derechos no son moneda de cambio electoral

 

Me dirijo a ustedes, como activista con mucho tiempo de trabajo y compromiso por la causa dela igualdad de derechos de las personas LGBT. Veo con interés que en esta campaña presidencial, nuestros temas, los temas de la igualdad para lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas, se han convertido en un punto obligado de referencia, sea para manifestar claro rechazo, como en el caso de Oscar Iván Zuluaga o Marta Lucía Ramírez o sea para manifestar interés en la defensa, como lo han hecho Clara López, Enrique Peñalosa o Juan Manuel Santos.

Acerca de los que están en contra no hay ninguna novedad. Tanto Uribe (el “mandacallar” de la campaña de Zuluaga) como Ramírez han sido consistentes en rechazar las iniciativas que buscan reconocer los derechos de las familias conformadas por parejas del mismo sexo y sus hijos, cuando los hay. En eso tocará alabarles la coherencia, siguen testarudamente en el lado errado de la historia, conforme a sus principios recalcitrantes que no entienden que este debate toca la esencia de los Derechos Humanos actuales. Pero se les reconoce que no tienen medias tintas, han sido y son opositores declarados a la igualdad.

Acerca de los que se han manifestado a favor, hay que empezar por hacer precisiones. Clara López y su partido, en general, han tenido una posición de reconocimiento de la igualdad de derechos para personas LGB o T. La candidata ha hecho un par de pronunciamientos y ha manifestado su compromiso. Personalmente considero que la propuesta de hacer un ministerio para asuntos LGBT es innecesaria, además de populista e irrealizable, pero se le abona que tiene la intención y que este tema está incorporado en su programa de gobierno.

Enrique Peñalosa ha incluido el tema en su campaña y ha manifestado directamente apoyar el matrimonio igualitario. Recuerdo que en su alcaldía no tuvimos permiso para marchar hacia la Plaza de Bolívar, ni concentrarnos en la misma. Pero corresponde confiar en que ha habido cambios en su manera de pensar y gobernar.

Juan Manuel Santos guardó silencio por cuatro años sobre nuestros temas. No se conoce un pronunciamiento directo al respecto, salvo que tomemos como tal su respuesta a la entrevista de hace una semana con Vicky Dávila, cuando le preguntaron acerca de si iba a tener una posición distinta sobre matrimonio entre parejas del mismo sexo, respondió: “No, la misma” y para ampliar “que hagan lo que quieran”. Punto. No hubo más información. Así que puede ser cualquier cosa.

Pero en su campaña se ha impulsado un grupo llamado LGBT por la paz. Acudí a una reunión inesperada, hace una semana porque me dijeron que se iba a presentar el plan de trabajo de Santos en temas de igualdad LGBT. La actividad fue un cine-foro y no hubo anuncio de ninguna propuesta. Parece que al final hubo espacio para preguntas, pero no pude saberlo porque salí mucho antes, no quise permanecer en una actividad que no me decía nada. Espero asistir a las otras reuniones de presentación de propuestas que hagan los demás candidatos, porque quiero conocer de primera mano el compromiso que asumen.

Hoy encuentro desde una cuenta en tuiter (Voto LGBT), aparentemente muy afín al grupo LGBT de la campaña de Santos, que se habla del compromiso del presidente/candidato en estos temas y se afirma: “Matrimonio Igualitario es sólo 1 necesidad de una ONG LGBTI x compromisos internacionales hay más agenda x hacer” Por supuesto que hay muchas más acciones por hacer y merecemos saber cuáles son las otras propuestas de esta campaña, que hasta ahora brillan por su ausencia ¿O las propuestas se reducen a deslegitimar un proceso que ha significado tanto tiempo y esfuerzo y que para algunos de nosotros ha representado una apuesta de vida tan seria?

Indigna la afirmación de que el debate de matrimonio igualitario fue un compromiso internacional de una ONG (no la nombran, pero asumo que se refiere a Colombia Diversa) y es indignante que este tipo de mensajes provenga de personas que se llaman activistas y que dicen defender la causa de la igualdad.

La actual campaña presidencial está siendo, quizás, la más sucia que se haya tenido en Colombia, y decir eso en este país es mucho. Quiero invitar a todas y todos los activistas que están involucrados en las diferentes campañas, aun los que – paradoja de paradojas – están en las campañas de Uribe/Zuluaga y Ramírez, a que mantengamos el debate alrededor de los derechos para lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en unos términos claros de respeto y de reconocimiento de lo que se ha hecho y de lo que buscamos alcanzar en los próximos años.

Lo dije en mi campaña y lo sostendré siempre: Nuestros derechos no son moneda de cambio electoral. Es responsabilidad de cada una y de cada uno tomar decisiones informadas acerca de por quién votar y verificar la posición que el o la candidata tenga respecto a los temas que nos atañen y es muy importante también, considerar la coherencia de las propuestas. Promesas sin asidero o sin sentido de realidad no llevan a ninguna parte. Con la nueva conformación del Congreso no nos podemos llamar a engaños, nos esperan tiempos complejos para consolidar y avanzar en nuestros derechos, así que las decisiones que tomemos tendrán enorme relevancia.

No nos equivoquemos, a nosotros nos siguen asignando la otra orilla, la de los raros. Dejarse utilizar no es el camino para alcanzar la igualdad. Pelear entre nosotros y nosotras no ayuda al avance de nuestros derechos. Por eso extiendo una respetuosa invitación a las y los asesores de las diferentes campañas para que en su defensa del candidato no caigan en temeridades o en actos de irrespeto por procesos que han significado el avance de los derechos para todos y todas.

Raros y raras del mundo ¡uníos!